Ramón Antonio López. 41 años. Ingeniero. Fundador de Ingeniería Eléctrica AFDA y de las tiendas Ámbar Eléctrica.

El apasionado de la electricidad que resolvió una necesidad.

Cuando decidí que iba a emprender fue uno de los momentos más felices de mi vida porque iba a emprender lo que siempre había querido.

 

Desde siempre le ha gustado la relación que existe entre la naturaleza y los fenómenos físicos, la electricidad y el magnetismo. Por eso decidió estudiar ingeniería Electrónica, misma que ejerció durante 13 años en un corporativo de Mexicali.

“Desde mis inicios tenía la visión de que sería independiente a largo plazo”, asegura Antonio López quien un buen día se decidió a conformar a su equipo de trabajo al que transmitió su pasión por ofrecer soluciones de electricidad, en primera instancia, con sus conocidos y familiares.

En 2006 hizo todos los registros convenientes y fundó formalmente Ingeniería Eléctrica Afta que son siglas de su familia ofertando servicios de ingeniería de instalaciones eléctricas, reparaciones, ahorro de energía también para el área industrial. “La demanda de trabajo aumentó y fue cuando decidí que debía salir de la compañía para dedicarme a mi negocio”.

Cuatro años más tarde ya contaba con alianzas estratégicas para hacer frente a distintos proyectos industriales, su infraestructura era más grande y su cartera de clientes engrosaba considerablemente. Desde siempre tuvo un stock de material eléctrico a la disposición de sus clientes para imprevistos o para atender con mayor rapidez a los clientes. Así fue como nació Ámbar Eléctrica, una tienda que comercializa material eléctrico al público.

Enfrentarse a un negocio de venta al público requirió que habilidades y competencias completamente nuevas para Antonio que, en primera instancia, echó mano de una persona de su equipo quien desarrollo e hizo crecer esta nueva rama del negocio y que más tarde se conformó con personal especializado que cumple con un perfil adecuado.

La venta en Ámbar Eléctrica creció al grado que Antonio se planteó abrir una segunda sucursal, en un lugar mucho más accesible para darse a conocer y, por supuesto, lograr una mayor proyección. Y, claro, la ubicación en la calle de Gómez Morín, en Mexicali, ha dado un mejor posicionamiento a su marca, independientemente de que esta tienda es tres veces mayor a la inicial. Antonio recomienda nunca dejar de ponerse en los pies del cliente, estar en constante aprendizaje de todos los temas relacionados con el negocio pero también con el management.

“Mi éxito está en que hago lo que más me gusta y lo disfruto y comparto con mi familia, con mis compañeros de trabajo y todos los que nos rodean”.

Agradecemos a Antonio López compartir con Decide ser Grande la historia de emprender su pasión.