Mito o ciencia. "Los emprendedores son una clase aparte".

 

Esta afirmación es verdadera.

Una revisión de 23 estudios sobre la personalidad de los emprendedores reveló diferencias significativas entre éstos y los administradores en cuatro de los Cinco Grandes rasgos. Los emprendedores obtuvieron calificaciones significativamente altas en meticulosidad, estabilidad emocional y apertura a la experiencia, y notoriamente bajas en adaptabilidad.

Aunque, por supuesto, no todos los emprendedores tienen dichas calificaciones, los resultados sugieren con claridad que son diferentes de los administrativos en varias formas.

Un estudio fascinante realizado por estudiantes de MBA da una explicación de cómo se diferencian de los demás. Al analizar a hombres que estudiaban MBA, con y sin experiencia empresarial previa, los autores descubrieron que aquellos que ya contaban con experiencia tenían niveles significativamente más altos de testosterona (medida con una muestra de saliva tomada al principio del estudio) y también tenían una calificación más alta en propensión al riesgo.

Los autores del estudio concluyeron que la testosterona impulsaba a los individuos a correr riesgos empresariales debido a la asociación de dicha sustancia con el dominio sexual y la agresividad. Como las diferencias individuales en testosterona se heredan en un 80%, el estudio apoya la conclusión de que “los emprendedores son diferentes a los demás”.

¿Cuál es la utilidad de esto? Una persona que planee seguir una carrera como empresaria o propietaria de un negocio podría considerar sus calificaciones en los Cinco Grandes (*). Dicha carrera sería apropiada para ella en la medida en que sea meticulosa, estable en lo emocional, abierta a las nuevas experiencias y tenga poca adaptabilidad.

 

(*)Fuente: Robbins, Stephen P., Judge, Timothy A. (2009). Comportamiento Organizacional 

(13va. Edición) Pp. 110. México: Pearson Educación