Misiones que Funcionan

“Había un leñador que se agotaba malgastando su tiempo y sus energías en cortar madera con un hacha embotada, porque no tenía tiempo, según él, para detenerse a afilar la hoja.” Anthony de Mello

De la acción y la actitud del leñador podemos interpretar que no conocía la importancia de su trabajo y de que lo hiciera bien y mucho menos del beneficio que brindaba a otras personas lo que hacía, o tal vez que sí se daba cuenta de ello y por eso él creía que no podía detenerse y “perder el tiempo” al afilar el hacha. No sabemos cuál haya sido la razón del leñador; sin embargo, sea cual sea la interpretación, es claro que no sabía cuál era su objetivo y por lo tanto de ninguna forma el resultado podía ser bueno.

¿Será que la empresa que contrató al leñador no cuenta con una misión clara? ¿Será que tiene una misión, pero no está publicada para que los empleados la vean? ¿Será que la misión no cumple con cada uno de los requisitos que señalan las teorías tradicionales? ¿Será que no es lo suficientemente extensa?

Definitivamente no son estos los factores que generan el problema; aún sin el enunciado de misión, si el leñador entendiera claramente por qué la empresa hace lo que hace, seguramente se habría detenido a afilar su hacha.

Contar con una misión llena de palabras bonitas, con conceptos de moda, publicada en todos los pasillos de la empresa para que todos tus colaboradores la puedan ver y repetir de memoria, no es garantía de que funciona.

En algunas ocasiones, la misión de la empresa sí tiene la intención de procurar resultados positivos y generar ganancias para la empresa, y así lo expresa en su misión: “La misión de la Empresa… es hacer los mejores productos en el mundo”. Y van a lo grande: ser los mejores de todo el mundo, pero… ¿Qué dice realmente una frase como ésta? ¿Verdaderamente inspira al empleado para querer ser el mejor colaborador del mundo y que su empresa sea la mejor? ¿Cómo podrá su colaboración ayudar a lograr el objetivo? ¿Es realista la misión?

Este ideal pudiera ser realidad; sin embargo, muchas veces, se diseñan misiones que no se pueden cumplir, que no son realistas por muchas razones, principalmente porque la empresa no cuenta con los recursos necesarios: Sus líderes no inspiran a su equipo, el personal no cuenta con el perfil del puesto o no sabe cómo y para que realizar sus actividades,  no se tiene la tecnología necesaria, etc. Existen misiones demasiado retadoras que pueden llegar a superar la capacidad de la misma empresa y se vuelve imposible cumplirlas.

 

La misión que funciona es aquella que es sencilla, creativa, concisa; aquella que realmente expresa el para qué y el por qué de la empresa; aquella que inspira a todos los colaboradores de la organización y los mueve a actuar en relación a ella.

Richard Branson, de Virgin Group propone establecer una misión de pocas palabras, concisa e inspiradora, y la ejemplifica con frases que se encuentran bordadas en los uniformes de los colaboradores de algunas empresas, como la que trae un piloto veterano que dice “Per ardua ad astra” (A través de la diversidad hasta las estrellas) o la de una escuela que dice “Persto et praestro“ (Me pongo de pié y voy  adelante). Dice Branson que el bordado de los uniformes de Virgin Group diría algo como “Ipsum sine timore, consector”, “Qué más da…hagámoslo”

Frases como éstas realmente son inspiradoras. Nos llevan a actuar, a querer lograr, a querer cumplir.

Al establecer nuestra misión, no es necesario cumplir con los requisitos tradicionalmente reconocidos, ya que estas misiones resultan muy extensas, muy complicadas, con mucho detalle o con palabras de moda que no necesariamente significan algo para la empresa y sus colaboradores. Ningún sentido tiene establecer una misión de 500 palabras que, al final, nadie entiende y nadie siente.

Las misiones que funcionan son aquellas breves, sencillas, concisas y que inspiran. Es recomendable que se redacte una misión que explique el propósito de la empresa, que indique expectativas realistas y que mencione el para que la empresa hace lo que hace.

La misión debe de ser única y debe diferenciarte de tu competencia y de los demás. Debe informar a otros que eres una empresa única.

Decide ser Grande propone establecer misiones que funcionen, misiones que sean coherentes con lo que es la empresa y que inspire a todo aquellos a quienes la leen, incluso a aquellos que no son parte de la empresa. Decide redactar una misión que logre que otros con orgullo digan “Yo soy parte de que lo que aquí dice y deseo que sea una realidad”.