“Dos cabezas son mejores que una: Une fuerzas con otra compañía y verás tu negocio crecer. Existen muchas compañías pequeñas que crecen rápidamente y esto se debe  a que se aliaron con otras compañías.  Pequeñas compañías en busca de crecimiento apoyan el concepto de alianzas porque pueden rápidamente y, a bajo costo, tener acceso a tecnología, expertis, mercadotécnia, producción, distribución y otras capacidades. Estudios demuestran que los negocios que participan en alianzas crecen más rápido, incrementan su productividad y tienen mayores ingresos”  Julie Bick.

 

La clave se llama sinergia. Sinergia es lo que buscan la mayoría de las alianzas. Sinergia es la valoración de las diferencias. Tú eres experto en algo o tienes algo que alguien más no tiene y ese alguien tiene algo que tú no tienes. Se forma una alianza y las dos partes se complementan de tal manera que ahora crean algo diferente; en la mayoría de los casos, algo mejor. Logran cosas, que solos quizá no hubieran logrado.

Si tienes una empresa con un producto extraordinario, pero no tienes la capacidad de reproducirlo de manera efectiva, tal vez alguien más tenga los recursos para lograrlo de la misma manera en que tu empresa le pueda dar algo a cambio. En la sinergia buscamos ganar-ganar. La mayoría de las empresas que hacen alianza, seguramente practican sinergia y son cooperativas entre ellas.

Muchas veces pensamos que estamos teniendo éxito, que estamos alcanzando las metas planteadas, que somos expertos en todo, que pase lo que pase saldremos adelante solos. Pero también existen ocasiones en que nos damos cuenta que nos hace falta algo para lograr lo que queremos y que necesitamos de alguien más. Cuando esto sucede, una opción es buscar con quien hacer una alianza estratégica. Debemos buscar otra empresa que no sea nuestra competencia para que podamos  ayudarnos mutuamente, que podamos beneficiarnos de nuestras fortalezas y aprender de nuestras debilidades. Busquemos una empresa que pueda servirnos de apoyo, que pueda hacer mejor lo que hacemos a medias, que pueda llenar el espacio que tenemos vacio, que podamos unir esfuerzos.

Ahora bien, aunque suena sencillo hacer alianzas, no todas las alianzas tienen éxito. Como en cualquier unión, si no se analiza detalladamente la intención de dicha unión, puede que en el futuro se presenten aspectos que no se consideraron y se fracase.

Bick afirma que se necesitan ciertas habilidades para mantener alianzas sanas y establece que para que sea exitosa nuestra búsqueda y formación de alianzas es necesario:

-Planear primero y después seleccionar. Debes saber de antemano lo que realmente necesitas y lo que te ofrece la otra compañía; también debes analizar lo que la otra empresa necesita de ti.

-Hacer networking. Debes conocer y conectar con tus clientes, tus proveedores, tus competidores y otros asociados; esto hará que encuentres más fácilmente a tus aliados.

-Buscar hacer sinergia. La combinación de aliados deberá terminar en sumar más de lo que se genera si están solos.

-Darle valor a la confianza. Aunque tu aliado sea experto en algo; si no confías en él, realmente no será  un buen aliado.

-Escuchar tus instintos. Obtén toda la información de tu posible aliado, analiza su reputación y sus resultados, pero al final, toma la decisión de aliarte escuchando tus instintos.

-Identificar los beneficios. Analiza los beneficios que obtendrá cada uno para que no se llegue a pensar que alguno está siendo ventajoso en la nueva situación.

-Establecer metas específicas. Sin metas, no hay rumbo y la alianza no tendrá fundamento.

-Establecer una estrategia de término. Es necesario que desde antes de hacer alianza tengas un plan de cómo harás para terminarla si resulta necesario hacerlo.

 

Una vez que hayas analizado estos puntos, será necesario que te hagas algunas preguntas: ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de mi empresa? ¿Cuáles son las amenazas y oportunidades que tengo? ¿Internamente, en qué áreas y funciones soy experto? ¿En cuáles no? ¿Existe alguna otra empresa que tenga lo que yo no? ¿Si es así, qué me puede ofrecer, cómo lo hará, y por cuánto tiempo? ¿Si nos aliamos, qué puedo ofrecerle yo? Qué expectativas tenemos de esta alianza? ¿A dónde vamos a llegar? ¿Qué rumbo vamos a tomar? ¿Si cambia el entorno, cómo vamos a reaccionar? ¿Qué va a suceder cuando alguno de los dos no quiera seguir adelante?  Cuando decidas hacer alianzas, es recomendable que des respuesta a estas preguntas.

 

Por último, si después de analizar todos los elementos, decides  hacer alianza con otra empresa, siempre ten un pensamiento de ganar-ganar. Busca un éxito conjunto, comunícate, informa, provee, benefíciate y beneficia a otros. Siempre mantén un pensamiento estratégico y actúa con base en esta filosofía.